Ugartechea: referente de escopetas paralelas.

Armas Ugartechea fue fundada por D. Ignacio Ugartechea en 1.922. Ha habido tres Ignacio Ugartechea en la historia de la empresa: Fundador, hijo y nieto. El primer Ignacio llamó a su empresa Casa Ugartechea y se instaló en la Bidebarrieta, la primera de las ubicaciones servales que la empresa ocupaba a medida que crecía y se diversificaba. Después de unos años, se trasladó a San Agustín Kalea, y finalmente a Txonta Kalea, N º 26, donde está ubicada actualmente.

En sus inicios, la empresa se dedicó a la fabricación de rifles y pistolas. Posteriormente, se centró en la fabricación de escopetas de caza y fue la primera empresa española en fabricar escopetas superpuestas. El cambio en el producto se debió en parte a varios factores diferentes. Después de la Segunda Guerra Mundial, la demanda internacional de escopetas deportivas aumentó, mientras que la demanda de pistolas y rifles disminuyó. En 1943, la firma fabricó su último rifle; un rifle Brenneke del calibre 8x65R, para el Caudillo, Francisco Franco, y posteriormente, Armas Ugartechea pasó a ser gestionada por el primer hijo de Ignacio.

El segundo Ignacio Ugarteachea, hijo del Fundador, fue formado en la prestigiosa Escuela de Armería en Eibar. Llegó a ser conocido como uno de los cazadores más destacados de España; estableciendo relaciones con la monarquía y burguesía española de la época, gracias a las innumerables cacerías a las que asistía.

Armas Ugartechea fabrica armas inspiradas en diseños y patentes de empresas británicas de Londres y Birmingham como Holland & Holland y Westley Richards. Cuando la fabricación de escopetas estaba en su apogeo, a finales del siglo XIX, las patentes sólo se concedían durante un período de catorce años. Después de ese período, avances como la media pletina Anson & Deeley se copiaron en todo el mundo.

Cuando una patente que parecía eficiente y, sobre todo, fácil de reproducir, se ponía a disposición de los maestros armeros. Era frecuente que los fabricantes de escopeta vascos la reprodujeran con componentes locales, y se comercializara como una alternativa menos costosa a las ofertas inglesas.

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Originalmente, la fabricación de escopeta se centraba en colleras de escopetas para exportar a Inglaterra. Eran escopetas de pletina entera con una palometa que las anclaba y que se podían quitar y acoplar con mucha facilidad. En ese momento, dichas colleras se utilizaban en ojeos de faisán y perdiz en grandes fincas inglesas. Estas cacerías, en las que se realizaban muchos disparos requerían escopetas que pudieran ser reparadas sobre la marcha en el campo. Esto hizo que la pletina entera con cierre lateral fuera muy apreciada (y costosa). La venta de éstas, con el cierre en el lado izquierdo se convirtió en una prioridad demanda por el mercado de la época. Sin embargo, fue una moda pasajera y poco a poco, la configuración de media pletina, más sencilla y menos costosa ganó popularidad.

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Tras la Segunda Guerra Mundial, el mercado estadounidense vivió rápido crecimiento y los consumidores generalmente buscaban un arma que tuviera las características de la escopeta tradicional inglesa, pero con un precio sustancialmente más bajo. Debido a esto, la compañía cambió su foco de fabricación a la media pletina para el mercado estadounidense, y desde entonces, exporta a los Estados Unidos.

Actualmente, Armas Ugartechea sigue siendo un referente nacional en la fabricación de escopetas de caza. La empresa ha sobrevivido a dificultades a lo largo de su historia. Hoy en día, ya no es una empresa de producción en masa. Es sobre todo, una pequeña fábrica que produce armas completamente personalizadas y de una altísima calidad.

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