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Qué setas no debes coger

El turismo micológico está cada vez más de moda: ir a coger setas es un pasatiempo que protagoniza cada vez más escapadas en otoño, ya sean en grupo, en pareja o solitarias.

Cada vez más empresas, casas rurales y ayuntamientos se suben a esta tendencia de ocio y ofrecen rutas de recogida de setas, pero no todas son iguales ni todas son comestibles. En concreto, hay seis especies tóxicas muy frecuentes en España, por eso que andar con mil ojos cuando se trata de setas silvestres. Aquí te explicamos cuáles son las que nunca, nunca, nunca debes coger.

‘Amanita phalloides’


Esta es una de las setas venenosas que más crece en la Región. Da igual cuál sea la forma de su sombrero, ya que este varía conforme crece. Si es de tonos amarillentos o verdosos, no la cojas. Ante la duda, es mejor dejar la seta donde está. Se la conoce también con el nombre de oronja verde y cicuta verde. Según los expertos en setas, es la más venenosa de las que crecen en España, puede llegar a ser mortal y crece por todo el territorio nacional.

Lepiota


La segunda especie de hongo tóxico que más podemos hallar. Las lepiotas son muy fáciles de confundir entre sí, razón por la que recomendamos evitarlas, aunque algunas de ellas sean comestibles. Crecen en bosques de hoja ancha, al borde de los caminos, incluso en parques públicos. La intoxicación por lepiota suele presentarse entre 7 y 48 horas después de la ingesta y se manifiesta con síntomas como náuseas, vómitos, diarreas y dolor abdominal.

‘Amanita muscaria’


Esta es súper fácil de reconocer, ya que es exactamente igual a la seta de los conocidísimos dibujos animados en la que vivía David ‘el Gnomo’. No es mortal, pero sí podríamos intoxicarnos con ella. Tiene el sombrero rojo con pintas blancas y también se la conoce con el nombre de ‘matamoscas’, ya que tiene la capacidad de paralizar a los insectos que entran en contacto con ella. Crece a finales de verano y a principios de otoño, también por toda España. Nuestro consejo: si la ves, no la cojas, tan solo hazle una foto para guardártela de recuerdo.

‘Boletus satanas’


Crece en los claros de algunos bosques densos o bajo árboles como el castaño, el robre, la haya, etc. A pesar de su asociación con el demonio, este hongo no llega a ser mortal. Sus efectos se producen poco después de la ingesta a través de vómitos, diarreas y dolor abdominal. Puede llegar a pesar dos kilos y su sombrero, de color blanquecino, alcanza los 30 centímetros de diámetro. Sin embargo, la parte inferior y el tronco son de color anaranjado o amarillento, y su carne es azul cuando se fractura. Fácil de confundir, pero fácil de reconocer si se tienen en cuenta estos detalles.

‘Amanita rubescens’


Esta seta es tóxica en crudo, pero los expertos aseguran que está muy rica bien cocinada. A más de 65º, todos sus elementos venenosos se evaporan y se puede comer con total tranquilidad. Sin embargo, a pesar de su comestibilidad, la incluiremos en esta lista porque es muy fácil de confundir con algunas amanitas tóxicas, como la ‘phanterina’ o la ‘spissa’.

Una vez distinguidas las setas venenosas que te encontrarás con mayor frecuencia, recuerda que tu equipamiento para este tipo de excursiones debe constar de una cesta o bolsa de malla, navaja para realizar un corte limpio de las setas, mapa y brújula, linterna, chubasquero y botiquín. Además, recomendamos a todos los ‘seteros’ que salen solos a la caza de hongos que siempre comuniquen a alguien dónde van a estar.

Fuente: laverdad.es