La Reserva Nacional de Gredos, una historia ligada desde siempre a Alfonso XIII

La historia de la Reserva Nacional de Gredos está estrechamente ligada a Alfonso XIII.

La historia de la Reserva Nacional de Gredos se empieza a escribir en 1905, cuando sólo se tenía conocimiento de la existencia de un escaso puñado de cabras en la zona, – un macho, siete hembras y tres cabritos-. Por esa razón, los Ayuntamientos y los propietarios particulares, con ánimo  de mejorar las poblaciones de machos en la zona, cedieron los derechos de caza del Circo de Gredos al Rey Alfonso XIII. En concreto, transfirieron la Laguna Grande, las cinco Lagunas y los riscos que las limitan por el sur.

El monarca declaró a este espacio Coto Real y encargó al marqués de Villaviciosa de Asturias la creación de un equipo de guardas, que fueron seleccionados entre los cabreros más afamados de la zona, por lo que se inició así una de las estirpes más legendarias de «guardianes» en Castilla y León, los conocidos «Blázquez» y los «Chamorro». Se nombró Guarda Mayor a José Núñez controlando la vertiente Norte de la sierra, designándose para la vertiente sur a Domingo Blázquez y Julio Chamorro se hizo cargo de de los servicios de Guía Oficial para la organización de las expediciones cinegéticas.

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A pesar de que su cesión al Rey Alfonso XIII se produjo en 1905, la delimitación formal de estos terrenos no se realizó hasta 1917 mediante el «Acta de deslinde», levantada en la localidad abulense de Hoyos del Espino el 8 de octubre de ese año.

Con la llegada de la República y mediante el Decreto de la Presidencia del Gobierno del 9 de abril de 1932, pasó a ser Coto Nacional de Caza. Actualmente, ya ha llegado a convertirse en Reserva Regional de Caza.

Alfonso XIII realizó su primera cacería en el Coto Real de Gredos en 1911.

El Parador Nacional de Gredos.

Cuentan que a la vuelta de una cacería, el rey Alfonso XIII, gran aficionado a la caza, tuvo que recorrer una larga distancia. La dureza del camino y la belleza del paisaje le hicieron decidir que en aquella zona debía edificarse un “refugio real de caza“.

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Este imponente edificio de piedra y pizarra, se levanta en el paraje del Alto del Risquillo. En el año 1926, el monarca llevó a cabo la construcción del refugio en este lugar de la por entonces agreste Sierra de Gredos. Un pabellón de caza en el que se pudieran alojar los cazadores que acudían a las cacerías en las que participaba el monarca.

En un primer momento el edificio, que fue inaugurado el 9 de octubre de 1928 por el propio rey. Contaba tan sólo con una docena de habitaciones y un salón con chimenea que hacía las veces de comedor. En la actualidad, reformado, es el salón Almanzor, uno de los tres con los que cuenta el Parador.

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El mismo año que inauguró el refugio real de caza de Gredos, D. Alfonso contraía matrimonio. Se cuenta que tuvo muchos problemas para albergar en hospederías dignas a los invitados al enlace llegados de fuera de nuestras fronteras. Finalmente, tuvo que alojar en casas particulares. Por este motivo, comenzó a plantearse la posibilidad de crear una red de alojamientos que contaran con todos los lujos de los que no disponían las posadas ubicadas en la Villa y la Corte.

En ese empeño el monarca contó con la inestimable ayuda del marqués de la Vega Inclán, secretario regio de Turismo (en la anterior fotografía se le ve junto al monarca). Propuso al monarca crear una red de alojamientos en la que el primer establecimiento en incorporarse sería el pabellón de caza de Gredos.

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